La sepsis progresa a través de tres etapas principales, cada una de las cuales representa una mayor gravedad y peligro para el organismo. Estas son: etapa 1: sepsis, caracterizada por una respuesta inflamatoria generalizada ante una infección; etapa 2: sepsis grave, en la que el organismo comienza a presentar disfunción de órganos; y etapa 3: choque séptico, una afección crítica y con potencial de ser mortal, caracterizada por una presión arterial peligrosamente baja y falla orgánica. Reconocer los síntomas de la sepsis en las primeras etapas de su progresión es esencial.
En lo fundamental, la sepsis es una emergencia médica que ocurre cuando la respuesta del organismo ante una infección comienza a dañarlo. En lugar de atacar solo la infección, que puede ser causada por bacterias como Staphylococcus aureus, virus u hongos, las defensas del organismo provocan una inflamación generalizada que daña los órganos y altera el flujo sanguíneo, lo que puede ocasionar daño en los tejidos. Infecciones comunes, como la neumonía, las infecciones urinarias o las infecciones de la piel, pueden provocar sepsis. El diagnóstico oportuno y el tratamiento temprano son fundamentales, ya que esta afección puede empeorar rápidamente.
Etapa 1: sepsis
La primera etapa, denominada simplemente sepsis, comienza cuando una infección desencadena esta respuesta inflamatoria generalizada del organismo (a veces conocida como Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica o SRIS). Recibir un diagnóstico temprano en esta etapa es beneficioso. Entre las principales señales de advertencia y los primeros síntomas de la sepsis se encuentran:
- Fiebre o, por el contrario, una temperatura corporal baja
- Escalofríos
- Piel húmeda o sudorosa
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Respiración acelerada o dificultad para respirar
- Confusión o desorientación (un cambio en el estado mental)
- Dolor o malestar significativo
- Mareos o sensación de aturdimiento
- Los síntomas relacionados con la infección inicial pueden empeorar
- Los análisis de sangre u otras pruebas de laboratorio pueden mostrar signos como un aumento en el recuento de glóbulos blancos
Si presenta estos síntomas, en especial después de una infección o una cirugía, es importante que busque atención médica de inmediato.
Etapa 2: sepsis grave
Cuando la sepsis no se controla, puede avanzar a una sepsis grave. Esta etapa se caracteriza por la aparición de disfunción orgánica, lo que significa que órganos vitales como los pulmones, los riñones o el hígado no están funcionando de forma correcta debido a la respuesta abrumadora del organismo. Se considera una emergencia médica. Los síntomas de la sepsis se vuelven más pronunciados y son un claro indicio de que la afección está empeorando:
- Cambio notable en el estado mental (por ejemplo, mayor confusión o letargo intenso)
- Disminución considerable de la producción de orina (una posible señal de insuficiencia renal)
- Dificultad para respirar
- Alteraciones en la función cardíaca
- Presión arterial baja (hipotensión)
- Dolor abdominal intenso
- Cambios en la coloración de la piel (piel moteada; en personas con piel morena o negra, revise las palmas de las manos o las plantas de los pies para detectar una apariencia grisácea o cenicienta)
- Los análisis de laboratorio pueden mostrar un recuento bajo de plaquetas u otros signos que indiquen una posible insuficiencia orgánica
La sepsis grave requiere atención hospitalaria urgente, con frecuencia en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El tratamiento se enfoca en mantener el funcionamiento de los órganos, administrar antibióticos por vía intravenosa, controlar los líquidos y tratar la fuente de la infección.
Etapa 3: choque séptico
El choque séptico representa el punto más crítico de la progresión de la sepsis (sepsis y choque séptico). Es una afección potencialmente mortal y presenta una alta tasa de mortalidad. Ocurre cuando la sepsis grave provoca una presión arterial en extremo baja que persiste incluso después de recibir una cantidad considerable de líquidos por vía intravenosa. Esta disminución crítica de la presión arterial limita gravemente el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno a través de los vasos sanguíneos hacia los órganos vitales, lo que puede provocar una falla multiorgánica. Los síntomas incluyen los de la sepsis grave, además de los siguientes:
- Presión arterial persistentemente baja y muy reducida, que a menudo requiere medicamentos (vasopresores) para mantenerla
- Pulso rápido y débil (frecuencia cardíaca elevada).
- Dificultad grave para respirar, que puede requerir asistencia de un ventilador (respirador)
- Fiebre persistente o hipotermia (temperatura corporal muy baja), acompañada de escalofríos
- Piel fría, húmeda, a menudo pálida o moteada
- Producción de orina escasa o nula (lo que indica insuficiencia renal)
- Confusión grave, desorientación o pérdida del conocimiento
- Frialdad en las extremidades (dedos de las manos, dedos de los pies, brazos y piernas)
Los síntomas del choque séptico requieren tratamiento inmediato y agresivo en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), con el objetivo de restablecer la presión arterial, garantizar el suministro de oxígeno, mantener el funcionamiento de los órganos que están fallando (por ejemplo, mediante diálisis en caso de insuficiencia renal) y combatir la infección subyacente.
¿Quiénes tienen un mayor riesgo y cómo se puede prevenir la sepsis?
Cualquier persona puede desarrollar sepsis, pero ciertos factores de riesgo aumentan la probabilidad de padecerla:
- Edad: personas muy jóvenes (sepsis neonatal en recién nacidos y bebés) y adultos mayores.
- Sistema inmunitario debilitado debido a enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad renal, cáncer o enfermedad pulmonar, o al uso de ciertos medicamentos.
- Hospitalización o cirugía recientes, o tener dispositivos invasivos, como catéteres.
- Enfermedades crónicas preexistentes.
Las medidas para ayudar a prevenir la sepsis se centran principalmente en prevenir las infecciones:
- Mantenga una buena higiene: lávese las manos con frecuencia y mantenga las heridas limpias.
- Reciba las vacunas recomendadas.
- Busque atención médica de inmediato ante una infección. Un profesional de la salud puede evaluar sus síntomas e iniciar el tratamiento necesario. Es fundamental seguir las indicaciones de su médico.
La vida después de la sepsis: recuperación y síndrome post-sepsis
Muchos sobrevivientes de sepsis, especialmente aquellos que experimentaron las formas más graves de la enfermedad, pueden enfrentar efectos a largo plazo conocidos como síndrome post-sepsis (SPP). Sobrevivir a la sepsis es un logro importante, pero la recuperación completa puede tomar tiempo. Entre las secuelas que pueden persistir se encuentran:
- Dolor crónico en las articulaciones o los músculos
- Fatiga o debilidad
- Dificultad para dormir
- Falta de aire
- Alteración del funcionamiento de los órganos
- Problemas cognitivos (dificultad para concentrarse o recordar)
- Mayor riesgo de sufrir infecciones en el futuro
Reconocer los síntomas de la sepsis es fundamental
La sepsis es una afección en la que el tiempo es un factor crítico. Conocer los posibles síntomas de la sepsis, desde los primeros indicios, como fiebre y confusión, hasta señales críticas, como dificultad para respirar y presión arterial baja, es fundamental. Si sospecha que usted o alguien más podría tener sepsis debido a sus signos y síntomas, sobre todo si existe una infección, busque atención médica de inmediato. Actuar con rapidez aumenta las probabilidades de recibir un tratamiento eficaz y sobrevivir, y puede ayudar a limitar el daño a largo plazo en los órganos y otras complicaciones.
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